Concurso de Ortografía INICIO i REGLA ORTOGRÁFICA i PREGUNTAS FRECUENTES i CONTÁCTANOS
 
Síguenos en:
BLOG
 
 

Qué dice la Fundación del Español Urgente sobre el caso del profesor Jiménez

Diciembre 21 de 2011

En las dos primeras semanas de diciembre hubo revuelo en el mundo académico por cuenta del profesor Camilo Jiménez. Este docente de Comunicación Social de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá presentó renuncia a su cargo por el desinterés y las faltas graves de ortografía que veía en sus estudiantes. La carta donde manifestó las razones por las cuales dejaba su cátedra se hizo pública y entonces no se hicieron esperar las respuestas de sus pupilos y de otros profesores.

El Concurso de Ortografía ha estado al tanto del tema y para hablar de él entrevistó a Fernando Ávila, representante en Bogotá de la Fundación por el Español Urgente (Fundéu) y reconocido profesor de ortografía y gramática.

La Fundéu es una fundación sin ánimo de lucro, creada en el 2005 por BBVA y la  Agencia EFE para velar por el buen uso del idioma español en los medios de comunicación.  Su primer presidente fue Víctor García de la Concha, quien también fue el director de la Real Academia Colombiana de la Lengua.
 
Por su parte Ávila es licenciado en Diseño Gráfico y Arte Publicitario, con especialización en Redacción Periodística de la Universidad de Navarra (España), es docente universitario y fue defensor del Lenguaje en EL TIEMPO Casa Editorial. Su labor en la Fundéu es dar recomendaciones que promuevan el buen uso de la lengua  y de todos los que hablan español en el mundo.
 
¿Qué opina sobre la carta de renuncia que escribió el profesor Camilo Jiménez?
 
Esta carta me llegó mucho porque soy profesor y sé qué se siente tratar de entender a estudiantes que atienden a 4 o 5 cosas a la vez, lo que no les permite entrar en el juego que uno les propone.
 
¿Cree que la tecnología hace parte de esa falta de interés por la lectura que se enuncia en la carta?
 
Me considero de esos profesores que no logran entender a los “nativos digitales” (así llamó el profesor Jiménez a sus estudiantes). Mi método nunca fue darles las cosas fáciles o inmediatas a los estudiantes sino hacerlos pensar y reflexionar. Además considero que muchos de los estudiantes no están dispuestos a hacerlo y menos cuando tienen herramientas que les presentan de una forma fácil toda la información, en donde no es  necesario un bagaje intelectual. 
 
No es solo la falta de propiedad por el idioma sino la mala utilización que hacen los estudiantes de la tecnología, ya que muchos de estos no acceden a páginas que los ayuden a pensar, sino a aquellas que les ofrezcan la menor incomodidad posible.
 
¿Cuál cree que es el más grande problema por el que los estudiantes no se motivan por la lectura?
 
Yo creo que ha cambiado el sistema educativo. El estudiante es formado frente al televisor, no hay diálogo, no se le motiva a la lectura, y solo se aprecia el ruido, lo cual crea nuevos cerebros que aún nosotros, los profesores de la vieja escuela, no conocemos por lo que necesitamos prepararnos para poder entenderlos.
 
¿Qué es lo que caracteriza a esos que  usted llama los profesores de la escuela antigua?
 
El silencio, la reflexión, los hábitos de lectura, el pensar sin llegar a una respuesta inmediata, análisis reflexivo de cada cosa hasta entenderla a la perfección. Pero por lo visto estos métodos ya no funcionan, pues no hemos logrado que los estudiantes se motiven y sean menos apáticos por la lectura, por lo que tienen un pensamiento facilista, que ha desfigurado las prioridades de los estudiantes.
 
Los efectos de la carta
 
La carta suscitó una serie de comentarios de profesores de colegios y universidades, así como de estudiantes, algunos apoyando al maestro Jiménez y otros desaprobando sus planteamientos. Muchos de esos comentarios se leyeron en las redes.
 
Algunos de ellos:
 
 “Si se queja de que no hay estudiantes con un espíritu curioso y crítico, yo me quejo de que no tengo profesores que siembren en mí la duda y las ganas de saber. Porque si hay algo que creo es que las ganas de aprender de un estudiante residen, en gran medida, en las ganas del profesor de que sus estudiantes aprendan”. Victoria Tobar, estudiante de Comunicación Social con énfasis Audiovisual de la Universidad Javeriana.
 
“La renuncia es una salida viable ante el decadente facilismo con el que las juventudes asumen el reto de las letras. Viven en su mundillo envenenado por las redes sociales, en el que se privilegia la premura, el chiste y la ofensa. No hay argumentos, no hay propuestas, sólo palabras espontáneas tan mal encadenadas que parecieran desdibujar el idioma. Pero no todo está perdido: esos cinco estudiantes, los que se acercaron y los que hicieron su mayor esfuerzo, son los que estarían llamados a salvar ese mundo escrito condenado a desaparecer. Como bien dice, algún día tendrán 30 años y tendrán que escribir”.  Dice Gabriel U.S
 
“Dar clases para mí no es sólo una vocación, sino que es un gustazo. Es de las cosas que más me apasionan en la vida. Y me gustaría tener argumentos ahora mismo para decir que no tienes razón, que el panorama no es tal como lo describes... pero no puedo, porque la verdad es que me siento profundamente identificado con lo que dices, porque también me preocupa un montón esta superficialidad, esta frivolidad, este ruidito pleno de pendejadas que es "leer y vivir en Internet". Y sí, leo tu texto y quedo un poco desinflado, mientras pienso que en estos casos en los que uno se va quedando sin interlocutores, la retirada es una opción. Una muy digna”. José Urriola
 
¡Me alegro que se retire! uno va a dar clase a aprender de los más jóvenes, y a enseñarles lo que ellos no saben. Si uno no quiere aprender nada, y espera alumnos que ya saben lo que uno les va a enseñar, ¿entonces para qué da clase? que falta de amor por la aventura, el otro, el presente, el conocimiento! que mezquindad mental!. Dice Paula Riveros
 
 
Síguenos en: Facebook y en Twitter: @C_Ortografía
 

 


 
 

 

 
 
 
     
Casa Editorial EL TIEMPO